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sábado, 24 de marzo de 2012

Realidades y distancias

Todavía no nos conocíamos en persona, sin embargo, la complicidad ya se había convertido en un elemento  común presente en cada una de nuestras conversaciones. Parecíamos conocernos tan bien que incluso, en algunos momentos, creí estar hablando con mi alma gemela.
Nuestro único impedimento era la distancia,  la misma que obstaculizaba un cambio en el rumbo de nuestras vidas y nos impedía tener un acceso físico.  Y todo esto, a diferencia de enturbiar la situación, provocaba que los lazos de unión se volviesen aún más fuertes y que el interés del uno por el otro fuese creciendo a medida que pasaban los segundos y las horas.
Ambos sabíamos qué era lo que realmente queríamos, y  el profundo deseo que aguardaba expectante en nuestro interior se mostraba impaciente por salir a la luz. Esperábamos encontrar el momento ideal o al menos eso era lo que nosotros creíamos.
Y así fueron transcurriendo los días y las noches, hasta que, una mañana cualquiera, decidí vencer mis miedos y luchar por aquello que tanto tiempo llevaba esperando. Fue un instante mágico, inigualable y….prácticamente indescriptible…..

2 comentarios:

  1. Simplemente precioso. Sigue escribiendo así. :)

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  2. Hola, Guillermo. Soy David, @DavidRodrig14 en Twitter. No quiero ser pesado, pero me preguntaba si tenías sugerencias para la página web. Es que veo que no me contestas, pienso que es que estás muy ocupado. Por cierto, el artículo, magnífico. Te mereces una sección en mi web.

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