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jueves, 16 de mayo de 2013

Un verdadero amor...


¿Nunca has conocido a una persona que con el paso del tiempo haya resultado ser única e incomparable? ¿Alguna vez has asociado tu destino junto a ella y has postergado sus imperfecciones dejando que por sí solas naufraguen en un mar de sueños e ilusiones?
Miradas que hacen sentir especial, complicidades que nos trasladan hasta lugares más que lejanos, conversaciones que no parecen tener fin, momentos que nunca imaginamos compartir…
¿Cómo conseguirlo?  Dejando que el mutuo anhelo de necesidad afectiva surja por sí solo, sin forzar sensaciones, sin buscar situaciones…así es como se complementan las verdaderas relaciones y se genera un apoyo emocional que no caduque a la vuelta de la esquina.  Pero este error se suele cometer más a menudo de lo que pensamos...
Dejemos de buscar complementos emocionales pasajeros y contagiémonos de la libertad de elección con la que contamos actualmente. Aprendamos de lo vivido tratando de no cometer los mismos fallos, aclaremos nuestro recorrido y no nos engañemos mediante una búsqueda ocasional que nos acerque a un bienestar momentáneo. Luchemos por lo que realmente se pueda salvar y dejemos lo que ya desde un principio parecía insalvable…
Una vez hayamos seguido los pasos anteriores y nos hayamos aclarado…espero que te conviertas en la llama que avive mi deseo, ahuyentes mis miedos, revivas mis esperanzas y hagas que contigo no tenga que disimular y camuflar las auténticas  pretensiones de mi alma. Enséñame a olvidar mi pasado y disfrutar del presente sin tener que preocuparme por nuestro futuro...