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lunes, 29 de septiembre de 2014

Percepciones otoñales

Un año más recibo al otoño con la curiosidad y la expectación que los variopintos tonos anaranjados y la fresca brisa me transmiten con su llegada. Atrás quedan los viajes con los amigos, los reencuentros con la familia, Las interminables charlas nocturnas de las terrazas, el descubrimiento de personas que pasarán a formar parte de nuestra vida de la noche a la mañana y un sinfín de innumerables situaciones y emociones desplegadas durante el periodo estival que lo precede. Es tiempo de abrigar nuestros instintos, sacar a la luz nuevos planteamientos o simplemente consolidar los que ya están en marcha. La gran mayoría ha tenido tiempo para reflexionar, no obstante, y, como suele pasar en estos casos en los que debemos tomar decisiones un tanto arriesgadas, serán pocos los que se enfrenten así mismos y den el paso.
Para muchos de nosotros  la llegada de esta estación marca el inicio de una nueva etapa escolar, laboral o profesional, y por ello tratamos de concienciarnos sobre ciertos cambios en las actitudes diarias. Sin embargo, hay que reconocer que existe cierta tendencia a exagerar o sobrevalorar nuestras conductas venideras, al igual que sucede al marcarnos objetivos excesivos o metas realmente difíciles de alcanzar sin pensar en el constante esfuerzo que esto supone.
No penséis que no, yo también peco de iluso, aunque con el paso de los años he aprendido que las intenciones deben ir de la mano de las realidades y los entornos que nos rodean. Los cambios requieren un tiempo, y para poder apreciar y ver sus resultados debemos tener en cuenta que estamos inmersos en una carrera de fondo, por lo que no debemos desesperarnos ni cantar victoria a la primera de cambia. Pero tranquilos, no todo va a ser así, también habrá cabida para la llegada de nuevas experiencias. Es hora de mirar al frente, de continuar soñando, de tomar impulso y coger las fuerzas necesarias para continuar el camino con más energía o, en su defecto, buscar nuevos trayectos. La lucha continúa tras el verano, eso sí, luchemos con moderación y sin engaños.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

¿Qué será?

Levantarme con un mensaje tuyo y sonreír al leerlo. Recordar nuestro último encuentro mientras el agua de la ducha comienza a despertarme. Salir corriendo al trabajo y añorar los dulces besos y las interminables caricias que me dedicas cuando dormimos juntos. Tratar de concentrarme y cabrearme conmigo mismo porque no puedo sacarte de mi cabeza en ningún momento. Comer junto a los compañeros de oficina y pensar en la última cena romántica con la que me sorprendiste hace unos días. Desear que termine la tarde para poder llamarte y escuchar ese tono de voz que consigue cautivarme por medio de cariñosas palabras y comentarios. Soñar con un mañana juntos, con el futuro, a pesar de que ambos sabemos que la vida nos pondrá algunas trabas que deberemos superar con paciencia. Dar un paseo en bicicleta y recorrer los mismos lugares por los que deambulamos como dos alocados románticos. Notar tu mano junto a la mía a pesar de no haber nadie más a mi alrededor. Imaginar lo que tú debes estar haciendo y darme cuenta de que eres una de las personas más importantes de mi vida mientras termino de pasear. Llegar a casa, sin ganas de nada, y que alguien te haya decidido dar una sorpresa sin ser un día especial. Vivir, descubrir y emocionarme junto a ti. Dejarme llevar, saborearte y enamorarme como un idiota. Eso, señores y señoras, eso es amor.