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sábado, 5 de septiembre de 2015

¿En qué dirección va el mundo?

Aylan jugaba hace unos meses junto a su hermano Galip y otros amigos.  Seguramente le encantaba correr, reír y disfrutar de su inocencia, al igual que el resto de los niños del planeta. Tanto su familia como un incontable número de familias sirias no tenían acceso a un mundo como el que cualquiera de nosotros conocemos, sin embargo, disfrutaban con lo poco que tenían e intentaban ser felices. El entorno en el que vivían al menos les permitía apoyarse y cuidarse entre sí mientras estuvieran viviendo bajo el mismo techo a pesar de la violencia que continuamente les rodeaba.

Pero todo esto ha cambiado drásticamente. Y es que este niño de tres años ya no podrá abrazar a su madre, ni aprenderá a leer y escribir, tampoco volverá a escuchar una de las canciones con las que tanto sonreía…porque han encontrado a Aylan muerto en la orilla del mar mientras intentaba huir del egoísmo y el dolor que algunos monstruos (y no personas) se empeñan en causar al ser humano. Es muy duro, no obstante, es la cruda realidad.

Y ahora es cuando vuelve a tocar abrir bien los ojos y ver qué es lo que está pasando en el mundo, esto no puede ni debe continuar así, por el bien de la humanidad.  No deberíamos llegar a estos extremos, la desesperación que se vive en conflictos de tal magnitud no se consigue en cuestión de horas. Al parecer solo tendemos a concienciarnos cuando vemos que el vaso está desbordado y el agua cae por todos lados, no nos engañemos, sabemos que el caso de Aylan sucede a diario muchísimos lugares del mundo.


Tomemos conciencia, por favor. La madre de Aylan solo quería un futuro diferente para sus hijos, lo mismo que querría cualquier madre que estuviese en su lugar. 

domingo, 23 de agosto de 2015

Magia en tus ojos

Voy a pedirte unos segundos, tiempo suficiente para que puedas leer la mirada que te dedico. El prólogo será una suave caricia sobre tus sonrojadas mejillas. El comienzo dará lugar a un intercambio de sensaciones que fluyen con nuestra presencia y aceleran nuestro ritmo cardíaco. Todo es mezcla de  fantasía, sueños y deseos que confluyen en un solo instante y navegan libremente por nuestro interior.
Observa mis pupilas, en ellas encontrarás el reflejo de mis sentimientos, los mismos que actúan como reflejo de un alma que al fin ha encontrado su lugar. No sé si te habrás percatado pero hemos conseguido detener las agujas del reloj debido al intenso contacto visual que no cesa en su ímpetu por perpetuar el bello recital que tu expresión me ofrece.
Y ahora seré yo quien actúe, cerrando los ojos y esperando ese dulce beso que alargue el final de este mágico momento...

lunes, 20 de julio de 2015

Nuestra historia

Por una vez…me gustaría escribir una historia sobre tu piel, algo tan especial que incluso los errores tuviesen cabida y no hiciesen falta las correcciones. Trataría de condensar tu esencia entre palabras, dejando que las comas pausasen mi respiración ante tu mirada y los puntos me indicasen tus límites. Puedes pensar que estoy loco, pero te advierto que en estas líneas no habría puntos sobre las íes, ni expresiones entrecomilladas ni maquetaciones que cuestionasen el orden de mis sentimientos.

Sin salirme de los márgenes marcados y aprovechando este capítulo tan expresivo, he de confesarte, bajo pseudónimo, de lo siguiente: eres mi verdadera musa interior. Reconozco también que nunca intentaría reeditar cada uno de nuestros besos ya que se han convertido en el refugio de mi inspiración, la misma que aflora cuando te contemplo como una hoja en blanco. Y esto tan solo sería el principio, imagínate cómo sería el desarrollo que diese paso a un final tan apasionante en el que cada frase se transformase en un poema único e irreemplazable. Poemas que pasarían a formar parte de la peculiar antología de nuestra vida con el objetivo de perdurar en el tiempo al igual que lo han hecho los grandes clásicos de la literatura universal.

Y así, evitando rodeos, anagramas, onomatopeyas y otras figuras literarias colocaría el punto y final a esta historia, sabiendo que el valor de cada una de estas palabras reside en el tintero que con tanto aprecio y cuidado guardas junto a tu alma.

lunes, 4 de mayo de 2015

El tren de la vida

He despertado con la necesidad de sentir tu respiración sobre mi cuerpo aunque tan solo sea una vez más.  Añoro cada uno de los momentos compartidos, he vuelto a caer en las manos del recuerdo, mi corazón parece haberle ganado nuevamente  la batalla a la razón, ya no sé si lo mejor sería que te borrara de mis pensamientos pero, ¿cómo borrar el pasado?
Debo mantenerme firme en la decisión que tantas lágrimas nos hizo derramar, debo rehacer mis costumbres, cambiar las rutinas, lo sé. Y no son pocas las veces que llego a la misma conclusión, aquella que me hace caminar de la mano de esa sensación a la que tanto temo,  la soledad,  la misma que me aleja de las nubes y me baja los pies a la tierra de golpe y plumazo.
Continuaré mi viaje,  no importa cuan largo sea el siguiente trayecto, he de realizarlo solo, apoyado por los recuerdos, tanto los buenos como los malos. He vivido una experiencia más  y, a pesar de la debilidad que puedan transmitir mis emociones, también puedo sentir cómo la madurez obtenida por la experiencia es quien me alentará durante el largo camino que aún me queda por recorrer. Y tú, ¿quieres acompañarme?

jueves, 29 de enero de 2015

Tú, simplemente tú...

Aún puedo sentir el aroma de tu perfume entre las sábanas, las mismas que la pasada noche presenciaron como dos cuerpos se unían en uno y se dejaban llevar por el deseo. Recordaré la intensidad de tus besos, cada uno de ellos supo llegar en el momento adecuado, ayudándome así a conocer tus intenciones. Tu gesto y cada una de las intensas y penetrantes miradas que me dedicabas ante el roce de nuestra piel no me dieron otra opción, tuve que ceder a tus encantos una vez más, debo confesarlo.
Todo ocurrió despacio, sin prisas, con mucho sentimiento, destapando el tarro en el que parecía estar encerrada la sensualidad que nos llevaría hasta límites insospechados. Quién iba a pensar que esto ocurriría una vez más, es extraño pero atrayente. Consigues despertar en mí algo diferente, especial y provocas que, tras cada cita, necesite volver a dibujar tu silueta con mis manos con el único fin de hacerte mía, solo mía, al menos durante unas horas más.
Hoy, tu recuerdo me inunda de nostalgia, sensación que espero se evapore con un nuevo encuentro. Quizás algún día pueda convertirte no solo en una tentación eterna, y puede que, a partir de ese momento, ya no tenga que continuar dejándote escapar de mis brazos…