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jueves, 29 de enero de 2015

Tú, simplemente tú...

Aún puedo sentir el aroma de tu perfume entre las sábanas, las mismas que la pasada noche presenciaron como dos cuerpos se unían en uno y se dejaban llevar por el deseo. Recordaré la intensidad de tus besos, cada uno de ellos supo llegar en el momento adecuado, ayudándome así a conocer tus intenciones. Tu gesto y cada una de las intensas y penetrantes miradas que me dedicabas ante el roce de nuestra piel no me dieron otra opción, tuve que ceder a tus encantos una vez más, debo confesarlo.
Todo ocurrió despacio, sin prisas, con mucho sentimiento, destapando el tarro en el que parecía estar encerrada la sensualidad que nos llevaría hasta límites insospechados. Quién iba a pensar que esto ocurriría una vez más, es extraño pero atrayente. Consigues despertar en mí algo diferente, especial y provocas que, tras cada cita, necesite volver a dibujar tu silueta con mis manos con el único fin de hacerte mía, solo mía, al menos durante unas horas más.
Hoy, tu recuerdo me inunda de nostalgia, sensación que espero se evapore con un nuevo encuentro. Quizás algún día pueda convertirte no solo en una tentación eterna, y puede que, a partir de ese momento, ya no tenga que continuar dejándote escapar de mis brazos…

1 comentario:

  1. Me ha gustado mucho, ya que me ha parecido muy real. Recibe un cordial saludo.

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