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martes, 16 de octubre de 2012

Desvelos más que justificados

El suave y delicado murmullo de la noche refleja el ambiente idóneo para que pueda lleva a cabo mis pretensiones. Apenas llevo unas horas sin escribir, no obstante, la necesidad por continuar progresando y mejorando me empuja hacia el desvelo, las letras parecen haber vencido al sueño en esta lucha.
Tomo aire, despejo mi mente y lápiz en mano esbozo algunos borradores acerca de lo que a continuación voy a describir y relatar a través del sombrío teclado plástico del ordenador. Desde pequeño he soñado con poseer algunas de esas viejas máquinas de escribir que nunca pierden su encanto, escuchar su genuino ajetreo, sentir los golpes de tinta contra el papel...debe de resultar algo mágico, sin embargo, a la hora de la verdad he terminado rindiéndome ante las nuevas tecnologías, al igual que la mayoría de los escritores de hoy en día. Es una pena, pero es la realidad.
Uno a uno, voy creando diálogos, situaciones y personajes de la obra, aunque conociéndome y teniendo en cuenta lo minucioso que suelo ser con estos temas seguro que terminaré reescribiéndolo todo varias veces. Nada es definitivo hasta que me encuentre satisfecho con el trabajo final, lo que suele tardar en ocurrir mucho más tiempo del que me gustaría, nadie dijo que esto fuera fácil.
Tras unas horas de idas y venidas mentales parece que he conseguido darle forma a algunos textos. Los repaso una y otra vez intentando cambiar ciertos aspectos de la redacción, me temo que voy en busca de la perfección que nunca encontraré...
Finalmente, reflexiono acerca de lo acontecido esta noche. Este diálogo interior resulta satisfactorio, el esfuerzo ha merecido la pena, o al menos eso es lo que quiero creer. Además, la llegada del amanecer parece indicar el fin de esta historia, el sueño parece haber ganado la batalla.


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