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domingo, 5 de febrero de 2012

El silencio de la luna

Observando desde lo alto del firmamento, franqueada por diversas constelaciones....su redondeada silueta y su alejada posición componen la bella y fascinante estampa que cada noche se erige sobre nuestras cabezas. Tan distante, tan cercana...la luna nos contempla desde la lejanía, pero a su vez nos da pie a pensar que todo cuanto nos rodea es tan insignificante ante sus ojos que apenas podemos darnos cuenta de todos los misterios que giran en torno al desconocido universo.
La luna permanece callada, sin intención de valorar nuestros actos, simplemente desea estar presente cada noche, sin importarle nuestro estado de ánimo. Nos contempla impasible, sin embargo, nunca nos abandona.

Dejando atrás mis personales y excéntricas reflexiones, he de decir que la propia luna es una gran transmisora de energía, alcanzando su mayor grado de transferencia en los días de luna llena, hecho sobre el cual han surgido multitud de historias y conjeturas desde tiempos inmemorables.
Y es que la luna es uno de los elementos más reconocidos en cuentos y libros de género fantástico. Es por ello por lo que me suelo quedar observándola de una forma especial, esperando que mis ideas y pensamientos adquieran la frescura oportuna y se dejen llevar por el halo de inspiración que parece dibujarse en el cielo cada vez que la luz nos abandona.
No os olvidéis de soñar.........ni de levantar la mirada..........aunque sólo sea de vez en cuando..........os aseguro que no os arrepentiréis.

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