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jueves, 26 de abril de 2012

Un día cualquiera


Apenas son las seis de la mañana y ya estoy despierto. Esta vez ni siquiera he esperado a que el insoportable ruido del despertador desatara toda su ira sobre mis oídos.
A pesar de que mis ojos parecen estar cerrados, mi mente ya se encuentra totalmente activa. Intento imaginar lo que el día me deparará mientras las gotas de agua caliente recorren todo mi cuerpo. Es una sensación bastante agradable. Creo que será un día duro, así que decido tomar un par de tazas de café antes de ir al trabajo.
Durante el desayuno, noto como ciertas inquietudes intentan asentarse en mis pensamientos, sin embargo, en este momento hay pocas cosas que puedan afectarme de forma negativa. A simple vista podría no parecerlo, no obstante, me siento feliz.
Me dirijo hasta la habitación, y al llegar a la puerta, me detengo. Me gusta ver como duermes sobre las sábanas de mi cama, me hace sentirme afortunado….

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