Una mañana más, y como viene siendo habitual en las últimas semanas, coincido con la hermosa joven que tantas pasiones ha levantado entre mis pensamientos. Ella, al igual que yo, espera con impaciencia el tren que la llevará hasta su destino. Su dulce y tranquila apariencia tampoco pasa desapercibida para el resto de los viajeros, aunque yo no me limito a observar su figura, también analizo sus gestos y hago conjeturas acerca de su situación personal y sentimental. Trato de ser disimulado, tengo la costumbre de leer durante el trayecto así que únicamente dejo caer alguna mirada cuando tengo que pasar página.
Hoy parece ser un día distinto, ella también ha traído un libro, lo que no había hecho hasta ahora. Hay varios asientos libres, sin embargo, se sienta frente a mí, lo que me lleva a echarle un vistazo al ejemplar que sostiene entre sus manos. Está leyendo la nueva novela de una conocida autora inglesa y, por la expresión de su cara, deduzco que la historia le está resultando interesante.
Otros, en mi lugar, tratarían de entablar una conversación utilizando ciertos conocimientos literarios como excusa, pero yo intento dejar que las cosas sigan su curso natural, no pretendo conocer a alguien forzando un diálogo. A diferencia de muchas personas, siento cierto recelo hacia este tipo de tácticas y estrategias preconcebidas, prefiero que la imaginación y el destino barajen las cartas, campen a sus anchas y hagan surgir preguntas que seguramente nunca serán contestadas.
Saber describir cualquiera de las sensaciones o situaciones que forman parte de cada uno no resulta fácil. Sin embargo, intentar hacerlo es el primer paso para relatar reflexiones y vivencias.
Vistas de página en total
lunes, 25 de noviembre de 2013
jueves, 14 de noviembre de 2013
En busca del libro perdido
Ocurrió una noche de otoño, el insomnio había decidido aguar mi descanso, por lo que aproveché para sumergirme en alguna de las lecturas pasadas con la que hubiese disfrutado de manera extraordinaria, algo que suelo hacer cada cierto tiempo. Ojeé la estantería buscando algún libro que me trajera buenos recuerdos, daba el igual el género y el autor, solo quería pasar un buen rato hasta que mi mente y mi cuerpo me obligasen a soñar una noche más. De pronto recordé el argumento de un libro que ya había releído en varias ocasiones, se trataba de la historia de un joven iluso que, a pesar de haber encontrado distintos obstáculos en su camino, nunca se cansaba de luchar por aquello que anhelaba conseguir.
Lo más extraño de todo era que no recordaba el final ni el título de esta curiosa aventura existencial, y como tampoco era capaz de visualizar la cubierta, decidí revolver las estanterías con la esperanza de encontrar la obra que recordaba con tanta nostalgia, pero no obtuve el resultado esperado. Tras recapacitar y estrujar mi memoria durante unos minutos, terminé llegando a la conclusión de que el libro que andaba buscando únicamente existía en mi imaginación.
Lo más extraño de todo era que no recordaba el final ni el título de esta curiosa aventura existencial, y como tampoco era capaz de visualizar la cubierta, decidí revolver las estanterías con la esperanza de encontrar la obra que recordaba con tanta nostalgia, pero no obtuve el resultado esperado. Tras recapacitar y estrujar mi memoria durante unos minutos, terminé llegando a la conclusión de que el libro que andaba buscando únicamente existía en mi imaginación.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Un fin de semana distinto
Albarracín, un enclave fascinante y hasta la fecha
desconocido para mí. Pedro, un genuino escritor y compañero de viaje. David,
nuestro agradable anfitrión, a quien estoy más que agradecido por acogernos de
la forma en que lo hizo, aportándonos cercanía, confianza y un sinfín de
agradables sensaciones. Una combinación perfecta para el inicio de las jornadas
literarias en las que participamos varios compañeros de editorial a través
de distintos coloquios y presentaciones de nuestras obras.
La ilusión y dedicación fueron piezas clave para crear el
ambiente literario deseado, no obstante, me siento obligado a resaltar el
detalle que hizo posible la sorprendente sintonía de los presentes, su
humildad, cualidad que considero fundamental en el mundo artístico por el que
transitan muchas de nuestras ideas.
Durante los dos días que duró el encuentro vivimos intensa y conjuntamente
como consecuencia de la participación en los actos, el compartir comidas,
cenas, alojamiento e incluso emociones, lo que me ha permitido percibir y
disfrutar de la personalidad de una decena de escritores que, al igual que yo,
persiguen un sueño. Nunca había tenido la oportunidad de disfrutar de un evento
literario de estas características, de hecho, he de reconocer que los nervios
me rondaban internamente, sin embargo, y gracias al inigualable clima que entre
todos conseguimos crear, no tardé en deshacerme de ellos y enviarlos al cajón
de las inseguridades pasadas.
Quizás con el paso del tiempo ocurra, sin embargo, a día de
hoy, estoy seguro de que me costará olvidar la confianza que Ángel depositó en
mi al hacerme partícipe del encuentro; la admirable precocidad natural de Juan
Martín Salamanca; los divertidos momentos compartidos con Dioni Arroyo gracias
a Jesús, un lugareño que consiguió hacernos disfrutar la noche aún más de lo
que ya estábamos haciendo; la simpática y alegre actitud de Mónica; el genuino humor de Manolo Royo y su mujer; la
experiencia y sabiduría que desprendían Fernando Pérez Sanjuan y Víctor J.
Macías; las acompañantes y parejas de estos dos últimos, Paloma y Susana; los
lazos de confianza que con el paso de las horas estreché con Pedro García
Gallego; el dulce y avivado carácter de Lucía y Carmen; la incomparable humildad con la que Antonio
Vila hablaba de sus obras y trataba a cualquiera que se cruzase en su camino;
las charlas y situaciones compartidas con Antonio Bosch y Bárbara…y, sobre todo
lo nombrado anteriormente, el gran trabajo organizativo realizado por una
magnífica persona, David Sáez, quien se encargó de hacernos sentir como en
casa.
Hemos intercambiado opiniones, vivencias y reflexiones,
motivo por el cual no creo que hubiese encontrado un lugar más adecuado que
éste para agradecer la inyección de energía con la que regresé a Madrid,
algo más que un buen sabor de boca…
Tantas y tantas sensaciones repartidas en apenas cuarenta y
ocho horas, ¿se puede pedir más?
martes, 5 de noviembre de 2013
Y todo siguió su curso
En casa de la familia Orcallo Domínguez el silencio parecía
ser el único invitado que no buscaba refugio entre el lamento y los recuerdos.
El sufrimiento que había rodeado la vida de Carlos en los últimos años había
concluido entre llantos y bondadosas alusiones a su persona. Es duro aceptar
una ausencia, no obstante, Celia, su inseparable pareja de baile sentimental y
espiritual, respiraba aliviada. Sentía el dolor incrustado en sus entrañas,
había vivido los mejores y peores momentos de su vida junto a él, disfrutando,
soñando, viviendo acorde a su realidad.
Prácticamente todo lo hicieron juntos, pero no revueltos. La suya había sido
una relación gestionada de forma tradicional, nunca habían creído en las
moderneces o en los continuos cambios sociales que alteraban el sentido de las
relaciones de pareja. Ellos habían
apostado fuerte por sus sentimientos, consiguiendo así un resultado más que
admirable.
Ulises, el mayor de sus cuatro hijos, dejó que sus hermanos continuasen añorando la figura paterna, se acercó hasta el rincón en donde su madre se cobijaba de la muchedumbre aduladora y la abrazó a pesar de que, en ese momento, él se encontrada incluso más afectado. Era hora de arroparse, de mostrar el apoyo y cariño necesarios para superar el mal trago lo antes posible. Ambos lo sabían, se habían concienciado de ello durante los últimos meses, por lo que nada de lo ocurrido les había cogido por sorpresa, sabían que para ellos la vida seguía, seguiría su curso, el tiempo se encargaría de que así fuera…
Ulises, el mayor de sus cuatro hijos, dejó que sus hermanos continuasen añorando la figura paterna, se acercó hasta el rincón en donde su madre se cobijaba de la muchedumbre aduladora y la abrazó a pesar de que, en ese momento, él se encontrada incluso más afectado. Era hora de arroparse, de mostrar el apoyo y cariño necesarios para superar el mal trago lo antes posible. Ambos lo sabían, se habían concienciado de ello durante los últimos meses, por lo que nada de lo ocurrido les había cogido por sorpresa, sabían que para ellos la vida seguía, seguiría su curso, el tiempo se encargaría de que así fuera…
jueves, 26 de septiembre de 2013
Distintos golpes de suerte…¿distintos mundos?
El señor Harrison deambula por las calles de Nueva York,
deseoso y emocionado por comenzar a trabajar en el nuevo proyecto que su
empresa tiene entre manos. Él será el máximo responsable, su esfuerzo por fin
ha dado resultado, el tiempo invertido al fin le será recompensado mediante un
buen aumento de sueldo. Y no tardará en compartir este logro con los suyos,
para él, la suerte ha llegado de la mano de sus propósitos laborales.
Al otro lado del mundo, Bian aguarda ansioso junto al resto
de los muchachos de una aldea próxima a Touba, una ciudad senegalesa que
diariamente lucha por tratar de darles un futuro mejor a sus habitantes.
Ninguno de ellos ha pisado nunca una escuela, sin embargo, parece que esta
situación no tardará en cambiar gracias a la labor humanitaria que una ONG
realiza en la región. La mayoría ya no tendrá que seguir trabajando debido a la
falta de oportunidades y podrá optar a una formación y educación que, aun
siendo un tanto básicas, les ayudará a cambiar la suerte de su destino.
Arrestado desde hace algo más de un año, Sam Hirokashi
aguarda la aprobación de la nueva ley que le permitará volver a ser libre. Su
único delito fue mostrar la realidad en la que vive escondida la población por
miedo a las represalias gubernamentales. La censura no consiguió frenar la
difusión de sus escritos, por lo que ciertos líderes ideológicos sí se
encargaron de parar un movimiento de rebeldía e inconformidad que cada vez iba
ganando más adeptos. La plataforma encargada de proteger los derechos humanos
ha fijado sus miras en este caso debido a la relevancia que el asunto ha ido
adquiriendo gracias a la labor comunicativa que los seguidores de Hirokashi han
llevado a cabo. Podría decirse que Sam esta vez ha tenido suerte…
Los tres sienten que la suerte ha llamado a su puerta pero…¿viven
los tres en el mismo mundo?
jueves, 19 de septiembre de 2013
Ya no hay vuelta atrás
Traté de asimilar las cosas tal y como eran, no quería ni podía seguir engañándome, debía concienciarme y prepararme para los días grises y los insensatos recuerdos que revolotearían en mi cabeza alterando su estado natural. Sentí cómo las espinas se clavaban en mi corazón, impacientes por darle un final a aquello que no parecía tener solución. La resignación había tratado de hacerle frente a nuestra realidad, imponiéndose ésta última a los deseos y esperanzas que traté de conservar hasta el último momento. Era tarde para cambiar, las contínuas oportunidades se habían esfumado entre un mar de confusas intenciones, mis expectativas habían perdido la batalla.
Aceptaré un futuro sin tí, dejaré de soñar con tu eterna presencia. Las lágrimas derramadas y los arañazos del alma acompañarán al sufrimiento que tanto evité conocer a lo largo del tiempo, nuestros caminos ya no seguirán manteniendo el mismo rumbo, es algo inevitable. La lucha ha terminado, llega la hora de aceptarlo, no queda otro remedio, nuestro destino ha hablado.
Aceptaré un futuro sin tí, dejaré de soñar con tu eterna presencia. Las lágrimas derramadas y los arañazos del alma acompañarán al sufrimiento que tanto evité conocer a lo largo del tiempo, nuestros caminos ya no seguirán manteniendo el mismo rumbo, es algo inevitable. La lucha ha terminado, llega la hora de aceptarlo, no queda otro remedio, nuestro destino ha hablado.
martes, 20 de agosto de 2013
El creador de historias
Desenfundo el bolígrafo y lo aprisiono entre mis dedos con ansia, ando como loco por narrar alguna de las peripecias que revolotean por mi mente. Sobre el escritorio, un buen número de folios en blanco aguardan a que la tinta comience a transformarlos, ellos también quieren formar parte del proceso creativo.
Una vez llegado a este punto, la creatividad no se detiene, al contrario, lucha por mantener un incesante ritmo desde el principio. No hay tiempo para elocuraciones o divagaciones, es hora de dejarse llevar por la agilidad de la muñeca, habilidad que se eleva hasta límites insospechados gracias a la escritura. Un párrafo sucede a otro, la satisfacción aumenta de forma gradual, las ideas brotan por sí solas y la imaginación hace el resto.
Redacto, sucumbo ante los encantos de las letras y decido enlazarme a ellas interiormente, así es todo más fácil, más ameno. Desnudo las frases, las trato con cariño y sutileza a la vez que mimo mis expresiones y cuido mi vocabulario. Reconozco que me apasionan estos procesos, no me importaría refugiarme en ellos cada noche, así podría vivir sumergido en una historia interminable cuyo signo distintivo fuese una constante evolución. En ella no habría atascos, ni falta de inspiración.
Deseo ser el autor y escritor de mi destino literario. Confío en que esa sea mi meta final, narrar y contar, contar y narrar...
Una vez llegado a este punto, la creatividad no se detiene, al contrario, lucha por mantener un incesante ritmo desde el principio. No hay tiempo para elocuraciones o divagaciones, es hora de dejarse llevar por la agilidad de la muñeca, habilidad que se eleva hasta límites insospechados gracias a la escritura. Un párrafo sucede a otro, la satisfacción aumenta de forma gradual, las ideas brotan por sí solas y la imaginación hace el resto.
Redacto, sucumbo ante los encantos de las letras y decido enlazarme a ellas interiormente, así es todo más fácil, más ameno. Desnudo las frases, las trato con cariño y sutileza a la vez que mimo mis expresiones y cuido mi vocabulario. Reconozco que me apasionan estos procesos, no me importaría refugiarme en ellos cada noche, así podría vivir sumergido en una historia interminable cuyo signo distintivo fuese una constante evolución. En ella no habría atascos, ni falta de inspiración.
Deseo ser el autor y escritor de mi destino literario. Confío en que esa sea mi meta final, narrar y contar, contar y narrar...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)