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martes, 12 de febrero de 2013

Sonrisas en la sombra

Ayer, mientras esperaba mi turno en una de las incómodas sillas que hay frente a la consulta del médico, ocurrió algo que me hizo reflexionar acerca de los cambios que un gesto puede llegar a provocar en nuestro estado de ánimo. Junto a mí, se agolpaban alrededor de una veintena de serios rostros, cuyos propietarios aguardaban impacientes su llamada, situación que me permitió observar con detenimiento los inusuales y condicionados comportamientos encargados de mantener un clima inundado de esperanza, tristeza, nerviosismo...
El silencio parecía moderar y dirigir las actitudes, las miradas perdidas de aquellos que se mostraban más preocupados se encargaban de guiar la incertidumbre, y sus mentes luchaban en mayor o menor medida para adecuar el grado de aceptación o resignación con el que afrontarían su diagnóstico.
A lo lejos, la notable presencia de un niño de unos cuatro años pronto daría sus frutos a través de sus inocentes y despreocupadas acciones. Pedro, que así se llamaba este pequeño diablillo de pelo oscuro y mirada dulce, pronto comenzó a hacer de las suyas. Un salto un tanto atrevido para un niño de su edad y una carrera a lo largo del pasillo le bastaron para ganarse la atención del público en cuestión de segundos. Hubo quien refunfuñó o comentó algo en voz baja, sin embargo, la gran mayoría de pacientes olvidaron por un momento sus múltiples preocupaciones personales.
Pero ahí no acabó todo, ya que Pedro, no contento con el espectáculo inicial, decidió ir preguntándole su nombre a cada una de las personas que había en la sala a la vez que les obsequiaba con una gran sonrisa. El tétrico ambiente inicial se había convertido en un sinfín de risas, carantoñas y cariñosos comentarios sobre el pequeño. Y es que...¿Quién puede resistirse a una sonrisa?

8 comentarios:

  1. Un relato delicioso. Nadie puede resistirse a una sonrisa y menos a la de un niño. Una sonrisa tiene la energía positiva de cambiarlo todo -tal como lo cuentas- y de curarlo todo también. Me encantó tu reflexión. Atinada y deja ver tu gran capacidad de observación.

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  2. Gracias Ana, para mí es un gusto que aprecies mis palabras... ;)

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  3. Me encanta, realmente yo estoy en uno de esos días duros como se suele decir, pero este pequeño relato me ha echo olvidarme de mis problemas y hacer que se dibuje una sonrisa en mi rostro. Gracias :)

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    1. Gracias Erika, y a seguir así, con la sonrisa dibujada en la cara... ;)

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  4. Increíble, de nuevo. De cualquier vivencia interesante, le sacas un gran partido. Magnífica tu creatividad. Un relato delicioso.

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  5. Acabo de descubrir tú blog y me encanta, me encanta esta esperiencia tuya y la forma que la has relatado. Tengo la suerte de tener una hermana de 2 añitos y siempre que tengo un día un tanto oscuro ella siempre me hace ver un poco de luz y al final me contagia tanto su energía que me uno a su diversión.

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    1. Muchas gracias por tus palabras, me encanta que las personas se sientan identificadas con lo que escribo. Gracias por leerme.
      ;)

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