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lunes, 20 de julio de 2015

Nuestra historia

Por una vez…me gustaría escribir una historia sobre tu piel, algo tan especial que incluso los errores tuviesen cabida y no hiciesen falta las correcciones. Trataría de condensar tu esencia entre palabras, dejando que las comas pausasen mi respiración ante tu mirada y los puntos me indicasen tus límites. Puedes pensar que estoy loco, pero te advierto que en estas líneas no habría puntos sobre las íes, ni expresiones entrecomilladas ni maquetaciones que cuestionasen el orden de mis sentimientos.

Sin salirme de los márgenes marcados y aprovechando este capítulo tan expresivo, he de confesarte, bajo pseudónimo, de lo siguiente: eres mi verdadera musa interior. Reconozco también que nunca intentaría reeditar cada uno de nuestros besos ya que se han convertido en el refugio de mi inspiración, la misma que aflora cuando te contemplo como una hoja en blanco. Y esto tan solo sería el principio, imagínate cómo sería el desarrollo que diese paso a un final tan apasionante en el que cada frase se transformase en un poema único e irreemplazable. Poemas que pasarían a formar parte de la peculiar antología de nuestra vida con el objetivo de perdurar en el tiempo al igual que lo han hecho los grandes clásicos de la literatura universal.

Y así, evitando rodeos, anagramas, onomatopeyas y otras figuras literarias colocaría el punto y final a esta historia, sabiendo que el valor de cada una de estas palabras reside en el tintero que con tanto aprecio y cuidado guardas junto a tu alma.

lunes, 4 de mayo de 2015

El tren de la vida

He despertado con la necesidad de sentir tu respiración sobre mi cuerpo aunque tan solo sea una vez más.  Añoro cada uno de los momentos compartidos, he vuelto a caer en las manos del recuerdo, mi corazón parece haberle ganado nuevamente  la batalla a la razón, ya no sé si lo mejor sería que te borrara de mis pensamientos pero, ¿cómo borrar el pasado?
Debo mantenerme firme en la decisión que tantas lágrimas nos hizo derramar, debo rehacer mis costumbres, cambiar las rutinas, lo sé. Y no son pocas las veces que llego a la misma conclusión, aquella que me hace caminar de la mano de esa sensación a la que tanto temo,  la soledad,  la misma que me aleja de las nubes y me baja los pies a la tierra de golpe y plumazo.
Continuaré mi viaje,  no importa cuan largo sea el siguiente trayecto, he de realizarlo solo, apoyado por los recuerdos, tanto los buenos como los malos. He vivido una experiencia más  y, a pesar de la debilidad que puedan transmitir mis emociones, también puedo sentir cómo la madurez obtenida por la experiencia es quien me alentará durante el largo camino que aún me queda por recorrer. Y tú, ¿quieres acompañarme?

jueves, 29 de enero de 2015

Tú, simplemente tú...

Aún puedo sentir el aroma de tu perfume entre las sábanas, las mismas que la pasada noche presenciaron como dos cuerpos se unían en uno y se dejaban llevar por el deseo. Recordaré la intensidad de tus besos, cada uno de ellos supo llegar en el momento adecuado, ayudándome así a conocer tus intenciones. Tu gesto y cada una de las intensas y penetrantes miradas que me dedicabas ante el roce de nuestra piel no me dieron otra opción, tuve que ceder a tus encantos una vez más, debo confesarlo.
Todo ocurrió despacio, sin prisas, con mucho sentimiento, destapando el tarro en el que parecía estar encerrada la sensualidad que nos llevaría hasta límites insospechados. Quién iba a pensar que esto ocurriría una vez más, es extraño pero atrayente. Consigues despertar en mí algo diferente, especial y provocas que, tras cada cita, necesite volver a dibujar tu silueta con mis manos con el único fin de hacerte mía, solo mía, al menos durante unas horas más.
Hoy, tu recuerdo me inunda de nostalgia, sensación que espero se evapore con un nuevo encuentro. Quizás algún día pueda convertirte no solo en una tentación eterna, y puede que, a partir de ese momento, ya no tenga que continuar dejándote escapar de mis brazos…

lunes, 29 de septiembre de 2014

Percepciones otoñales

Un año más recibo al otoño con la curiosidad y la expectación que los variopintos tonos anaranjados y la fresca brisa me transmiten con su llegada. Atrás quedan los viajes con los amigos, los reencuentros con la familia, Las interminables charlas nocturnas de las terrazas, el descubrimiento de personas que pasarán a formar parte de nuestra vida de la noche a la mañana y un sinfín de innumerables situaciones y emociones desplegadas durante el periodo estival que lo precede. Es tiempo de abrigar nuestros instintos, sacar a la luz nuevos planteamientos o simplemente consolidar los que ya están en marcha. La gran mayoría ha tenido tiempo para reflexionar, no obstante, y, como suele pasar en estos casos en los que debemos tomar decisiones un tanto arriesgadas, serán pocos los que se enfrenten así mismos y den el paso.
Para muchos de nosotros  la llegada de esta estación marca el inicio de una nueva etapa escolar, laboral o profesional, y por ello tratamos de concienciarnos sobre ciertos cambios en las actitudes diarias. Sin embargo, hay que reconocer que existe cierta tendencia a exagerar o sobrevalorar nuestras conductas venideras, al igual que sucede al marcarnos objetivos excesivos o metas realmente difíciles de alcanzar sin pensar en el constante esfuerzo que esto supone.
No penséis que no, yo también peco de iluso, aunque con el paso de los años he aprendido que las intenciones deben ir de la mano de las realidades y los entornos que nos rodean. Los cambios requieren un tiempo, y para poder apreciar y ver sus resultados debemos tener en cuenta que estamos inmersos en una carrera de fondo, por lo que no debemos desesperarnos ni cantar victoria a la primera de cambia. Pero tranquilos, no todo va a ser así, también habrá cabida para la llegada de nuevas experiencias. Es hora de mirar al frente, de continuar soñando, de tomar impulso y coger las fuerzas necesarias para continuar el camino con más energía o, en su defecto, buscar nuevos trayectos. La lucha continúa tras el verano, eso sí, luchemos con moderación y sin engaños.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

¿Qué será?

Levantarme con un mensaje tuyo y sonreír al leerlo. Recordar nuestro último encuentro mientras el agua de la ducha comienza a despertarme. Salir corriendo al trabajo y añorar los dulces besos y las interminables caricias que me dedicas cuando dormimos juntos. Tratar de concentrarme y cabrearme conmigo mismo porque no puedo sacarte de mi cabeza en ningún momento. Comer junto a los compañeros de oficina y pensar en la última cena romántica con la que me sorprendiste hace unos días. Desear que termine la tarde para poder llamarte y escuchar ese tono de voz que consigue cautivarme por medio de cariñosas palabras y comentarios. Soñar con un mañana juntos, con el futuro, a pesar de que ambos sabemos que la vida nos pondrá algunas trabas que deberemos superar con paciencia. Dar un paseo en bicicleta y recorrer los mismos lugares por los que deambulamos como dos alocados románticos. Notar tu mano junto a la mía a pesar de no haber nadie más a mi alrededor. Imaginar lo que tú debes estar haciendo y darme cuenta de que eres una de las personas más importantes de mi vida mientras termino de pasear. Llegar a casa, sin ganas de nada, y que alguien te haya decidido dar una sorpresa sin ser un día especial. Vivir, descubrir y emocionarme junto a ti. Dejarme llevar, saborearte y enamorarme como un idiota. Eso, señores y señoras, eso es amor.

lunes, 18 de agosto de 2014

Amor de verano

Para Iñigo, este ha sido un verano diferente, incomparable a los anteriores, un período de tiempo en el que ha descubierto lo importante que puede llegar a resultar alguien con quien apenas has compartido unas semanas de tu vida. La culpable de esta nostálgica situación es Clara, una joven alegre, cariñosa y enamoradiza que ha conseguido que el tiempo se detuviera en cada una de sus citas. Aquellos largos y calurosos atardeceres con los que acostumbraban a sincerarse y jurarse amor eterno ya no se repetirán, al menos durante un año. Tampoco habrá lugar para la complicidad con la que se despedían cada noche en la plaza del pueblo, es hora de volver a la rutinaria realidad que rodea a los adolescentes durante el curso escolar.
Han sido capaces de descubrir la sensación de ser amados a pesar de su juventud, será por la inocencia que desprenden con su comportamiento o puede que sea por la venda que les ciega tratando de esconder lo dura y triste que resultará la distancia. Por delante queda ver si ambos cumplen las promesas realizadas, tendrán que esforzarse por mantener el contacto, no será lo mismo, pero ya es un comienzo. Ninguno olvidará estos días, esa genuina sensación perdurará durante varias semanas. Lo más seguro es que, sin que ellos puedan ni quieran darse cuenta, la intensidad de sus mensajes y muestras de cariño se vayan reduciendo lentamente hasta que todo vuelva a su antiguo cauce. Al parecer, los amores de verano…tienen fecha de caducidad.

domingo, 17 de agosto de 2014

Un sueño al alcance de muy pocos

Buscaba a alguien que no olvidase ni destruyese los recuerdos que almacenásemos con el paso de los días. Un complemento ideal para vivir y compartir experiencias, una persona con quien pudiese cantar sin morirme de vergüenza, bailar sin importarme el ridículo, hablar durante horas y sonreírle a la vida de una manera diferente y especial.
Quería compartir mis sueños con ella, desvelarle mis secretos y notar cómo me hace sentir único con cada una de sus palabras. No volveré a rebuscar entre los errores o aciertos del pasado, es hora de pasar página y comenzar una nueva historia dejando que ésta sea escrita a través de nuestros besos y miradas. Olvidémonos de los odiosos finales y disfrutemos del momento viendo al mundo empequeñecer ante nuestra presencia. Déjame encariñarme de tus virtudes y defectos, quererte hasta perder el sentido y amarte como nunca nadie lo ha hecho.
Hazme cómplice de tus emociones, permíteme conocer el  significado de un amor espontáneo y verdadero para así tratar de volar junto a ti y tus ilusiones. Acércame hasta lo más profundo de tu alma y abre tu mente ante el deseo de compartir tus sentimientos, no te arrepentirás. Es arriesgado, pero te prometo que sabré recompensar tu esfuerzo y valentía con la dulzura y el coraje necesarios para hacer de los nuestro algo irrepetible. No será fácil, sin embargo, el resultado nos conducirá hasta aquel lugar que tanto nos gusta imaginar, nuestro pequeño paraíso personal.
La búsqueda parece haber finalizado, ya solo me queda continuar soñando y luchar por lo que ambos queremos, aunque no puedo quejarme, a tu lado todo resulta más sencillo…