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viernes, 18 de enero de 2013

Noche en blanco


Todavía no es medianoche, no obstante, y con la intención de matar algo del tiempo que suelo dedicarle a la televisión o caja tonta, como vosotros prefiráis llamar a semejante aparato, me siento frente al ordenador con el único fin de redactar algunos de los textos que, incompletos, esperan que llegue su oportunidad para así poder quedar finalizados. Pero no todo transcurre tal y como me gustaría, mi cabeza y mis pensamientos no están donde deberían, lo que me provoca una falta de concentración absoluta y una profunda dispersión de ideas.
Tomo aire, cierro los ojos durante unos instantes y trato de terminar con lo que un día empecé. Ni tan siquiera mi arduo empeño es capaz de conseguirlo, las palabras siguen resistiéndose a salir de la madriguera que mis inquietudes han creado a su alrededor.
Intento hacerme creer que no desistiré, nunca he sido de los que tiran la toalla a las primera de cambio, no dejaré que la falta de inspiración gane la batalla, motivo por el cual decido agarrar uno de los bolígrafos con los que tanto disfruto escribiendo debido al suave movimiento con el que se desliza entre mis dedos a la hora de plasmar las palabras sobre el grueso cuaderno en el que recojo mis anotaciones. De vuelta al método tradicional.
A pesar de mi voluntad y de las distintas ocurrencias que tan buen resultado me han dado en otras ocasiones, nada cambia, incluidas mis intenciones por llevar a cabo mi cometido, aunque quizás…esta sea una noche en blanco más…

2 comentarios:

  1. A mi en estas situaciones me ayuda mucho escuchar Yiruma.. las palabras me salen solas. Un besote

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  2. Muchas gracias por tu comentario Fany, un besito.

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