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domingo, 2 de diciembre de 2012

Pasión desaforada


La fresca brisa que acompañaba la tarde hizo que todo fuese aún más intenso. El descontrol no tardó en apoderarse del momento mediante sus tiernos e incansables besos. Al parecer no tenía intención de detenerse bajo ningún pretexto, lo que trajo consigo una verdadera fantasía que lentamente luchaba por sucumbir ante la realidad de nuestro encuentro.
La calidez que sus brazos provocaban sobre cada rincón de mi cuerpo era casi extrema, situación que nos incitó hacia una acentuación anticipada del deseo que parecía querer desatarse de las riendas que la serenidad había colocado a nuestro alrededor. El ímpetu de nuestras acciones nos conduciría  hasta la inusual lujuria que solía presentarse en determinadas y contadas ocasiones alcanzando cotas emocionalmente inclasificables y dilapidando ciertos conflictos internos, los cuales se habían generado a raíz de algunas elecciones y vivencias del pasado.
El roce de su piel consiguió dejar nuestras placenteras intenciones al descubierto. Ningún inconveniente, ningún impedimento, y todo el tiempo del mundo para darle rienda suelta a nuestra escondida e insaciable pasión…

5 comentarios:

  1. Muy bien escrito. Sin desbordes. Con intimidad. Me gustó.

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  2. me ha gustado mucho. Eres muy joven, tienes futuro
    besos

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  3. Muchas gracias por tu comentario Conchita. Un saludo

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  4. Hola, recalo recién por estos lares, y mis pupilas se llenan de sutil armonía,...Un relato vívido lleno de "pasión apasionada" te felicito, me encanta como discurre la historia, sin apabullar,como un susurro.
    -Me ha echo recordar un relato que hace,...escribí rememorando una historia parecida (en la misma, la pasión dejaba en "total desamparo" a los más que afortunados...)
    FLICITACIONES de nuevo, un placer. saludos. Marianarija

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